Honor al campeón del ’83: la Liga se abrazó a los cracks de San Martín que bajaron la primera estrella

Habían sido los ídolos del barrio Obrero, el orgullo de Los Hornos, hace 42 años. Un San Martín campeón por primera vez en Primera. En lo que fue otro capítulo bellísimo de Los Grandes Campeones de la Historia, la Liga rindió honor a los ex jugadores, miembros del cuerpo técnico y de la comisión directiva, el pasado sábado, ahi donde pasaron grandes partidos y emociones, en el campo de juego “Juan Carlos Santoro” de 58 y 145. Una verdadera muestra de gratitud de los ídolos que tuvieron la caiidad de anfitrión de las actuales autoridades del Centro de Fomento General San Martín,

Por Gabriel López
Especial para lapf.com.ar

El cantito de dale campeón se oyó desde otro lugar… Uno en que la vida nos pone a medida que el tiempo pasa y los grandes deportistas, futbolistas de alma, ya son abuelos o empiezan una jubilación, en muchos casos. Otros han partido y fueron reconocidos a través de la presencia de familiares. “Lo que se hace por amor nunca se va a olvidar en el corazón” dicen. Esa pertenencia a la camiseta, ese cariño por San Martín, fue el nutriente de las charlas, ya en la previa al encuentro. El cuarto evento que organizamos desde la LAPF tuvo todo lo que tenía que tener. ¡La emoción de los ídolos será inolvidable!

Muchas sorpresas y no hubo respiro para las emociones. Abrazos, agradecimientos, dicha. Esta vez no recibieron un trofeo, porque eso fue tarea de otros dirigentes liguistas, cuando le entregaron la Copa “Manuel López Torres”, nombre que llevó el campeonato de 1983 en memoria a un dirigente que pasó por nuestra casa del fútbol amateur.
La institución regaló llaveros con el logo del club, y por supuesto, cada uno tuvo su diploma de reconocimiento de la Liga (como es característico del evento).
Entre otros condimentos que tuvo el reencuentro, hubo lunch, video documental. Se sumó Regalando Pasión, que es el sponsor de seleccionado nacional y de varios clubes afistas, obsequiando tablas de asado para cada uno de los campeones, con el escudo y el nombre San Martín.

Aplausos de “Bochi” Favant y de todos los campeones para el ex entrenador que los formó: Víctor Medina

La campaña del ’83 ya tenía afianzado en el rol de técnico a Manuel Alberto Ferreyra, y el “Conejo” exaltaba la virtud de nutrir a la primera de los valores “del semillero que ha sembrado Víctor Medina”, según se lee en nota de diario.
Y de pronto, apareció él, Víctor “Marasco” Medina, un maestro de aquella divina juventud hornera, quien junto al desaparecido Adolfo “Pachi” Rapetti conformó la dupla de Cuarta División. “¿Sabías que la primera vez que San Martín fue campeón fue la Cuarta del ’75?”, zuzurró Víctor, que llevaba otra tarea como la preparación física de los pibes y la Primera. Con ochenta y largos pirulos, sabiendo que había mucho por contar, invitó a seguirla en la casa de la calle 142 entre 54 y 55. “La final de los pibes se jugó el 10 de enero del ’76, contra Correos, y se patearon 23 penales, se están cumpliendo cincuenta años de ese torneo”, sacó la efeméride desde el alma.
Para compartir en nuestra página lapf.com.ar, hubiésemos querido grabar a todas las voces que disfrutmos como testigos privilegiados, en cada abrazo, en ese cuerpo a cuerpo de amigos de ayer, de hoy y de siempre.

“Pachi” Rapetti recibiendo abrazos

Hubiésemos deseado que Miguel Brizuela, “El Chiche”, ayudante de campo y entrenador de la reserva, aparezca en la sede, pero faltó ubicar un teléfono y un poco de suerte para encontrarlo pateado esas veredas.
En 1967 San Martín se afilió a la Liga, y por allí anda Jorge “Coco” Elso, como testigo directo que empatizó con todos y se puso de pie para contar en la mesa. “Yo di el puntapié inicial en esta cancha, cuando era jugador de la primera y vivíamos todos a dos cuadras del club y nos llamábamos por sobrenombre: “Carlín” Moreno, “Chicho” Montenegro, “La Araña” Cadelli, “La Bruja” Sacconi, “El Conejo” Ferreyra. El hombre fue titular en el equipo del ’69 que inauguró la cancha (asunto que concretaron gracias a la cesión de tierras del Ministerio de Educación de la Provincia).
Una época en que a los que tienen poco creemos que le costaba mucho, y mucho más cuando se empieza en un torneo tradicional de La Plata, Berisso y Ensenada. “En este lugar estaban los arcos en otra dirección —donde hoy está la línea media— y era una cancha de 9 que fue de El Músculo Argentino, así se llamaba el equipo del barrio que jugaba torneos relámpagos…”
El clima había superado las expectativas, todos felices en una fecha de guardar, como lo es el 16 de junio del ’50, fundación del Celeste. El marco de una tarde de abril soleada, como una primavera… nos invitó a caminar porque llegaba la hora del acto…

Ruben “Lobo” Millán, Martín “Chango” Cardenas y Laureano Ferreyra

BIENVENIDOS, QUERIDOS CAMPEONES

Hubo una iniciativa audiovisual que trabajaron el editor Juan Pablo Medina y el fotógrafo y difusor de la cultura sanmartiniana Darío Russi. Entre las fotos e imágenes se vio en la pantalla grande jugadas del mayor crack en la historia de Los Hornos, Juan José De Mario. Los hijos de “Kiko saludaron, agradecieron por la mención al padre y nos anticiparon una noticia que por ahora no podemos soltar sobre el ex Lanús e Independiente.
“Abuelito, cómo te mimaron eh”, oímos a un niño que jugueteaba delante de los ojos de Martín Cardenas, aquel “Chango”, el 6 de la primera estrella. Y el 2, Néstor Selgas (hijo de “Tarija” Ruben Selgas, delegado infaltable, fallecido) estuvo a tono con el show porque salió de su casa con una camiseta con el apodo emblema: “Lucho”.

Nico Balparda, Joisé Balparda (sobrino y hermano de Gerardo), Pacheco, Demichelis y “Lucho” Selgas
Como en casa. Al mediodía fueron arribando los homenajeados a 59 entre 143 y 144

No encontraba palabras “El Chiqui” Ramón Nuñez, quien dice que “jugaba de 3 o de 4”, según se arreglara con Ignacio Ledesma (dos hijos de “Cacho” fueron la presencia misma del padre), que enseñaba a patear penales decisivos en esa campaña. Recordaremos un gol clave en la segunda fecha del Cuadrangular, contra El Cruce, rival que se imponía 1-0 cuando se fueron al entretiempo y un penal sancionado por Carlos Britos (histórico referí, hoy vive en Quequén) lo canjeó por gol Ledesma. El resultado lo dio vuelta Felipe Romano, cuándo no, capitán y goleador Celeste.
El arco tenía un dueño, Gerardo Balparda, quien de chico comenzó en CF Los Hornos y pasó a Estudiantes para formarse en esa escuela en juveniles y saltar una vez al banco de primera división. “Llegó Bilardo y sin darnos ninguna clase de explicaciones nos dejó libres a todos los que teníamos la oportunidad de firmar el primer contrato”, contaba en una nota. Nacido el 10 de julio de 1961, murió el mismo mes en 2021 dejando un legado de sabiduría y alegría para vivir que encontramos en sus hijas, un hermano y su madre, presentes en la cancha donde Gerardo cuidaba de los suyos. Los suplentes ó titulares en reserva y cuarta fueron Juan José Leguizamón, Carlos Torres y otro 1 que fue presencia motivacional para el grupo, “Cucú” Villalón, quien también viajó para siempre y por él pasó su compañera Norma con los dos hijos.

La llegada por 58, de la sede a la cancha
Drone de “La Previa de La Liga” (gentileza de Russi y Adrián Campanelli)

Cuentan que era difícil sacarle la titularidad a los que ponía el “Conejo” Ferreyra en el once inicial, y que todos tenían un nivel de selección para nuestra Liga pese a que ese año no hubo competencias en mayores. “Pero lo del grupo fue algo especial, no había un solo problema, más allá de lo que suscita típicamente en cualquier plantel”, analizó Ruben Millan, “El Lobo”, el de mayor experiencia por sus tres partidos en primera de Gimnasia en 1971 y un año en el Auxerre de Francia; llegó a San Martín con el pase interligas desde Olavarría, y a sus 30 años brilló en un equipo que pedía a gritos el título y en el mediocampo tuvo una clave.
 como un púgil que salía dominante a ganar el medio del ring,
Con otros más pibes, como “Tito” Favant —cumplió 23 ese año que volvía de un torneo en Tricolores—, un tándem con “El Beto” Pablo Medina —de 25 años, el subcapitán—, Carlos Deciste —de 30— y estaba la mezcla de juego y enjundia de Hugo Peralta, con 29 carnavales y una década de experiencia liguista. Encantado con volver a pisar el campo y saludar con los brazos en señal de victoria, el uruguayo (nacido en Salto), un estupendo muchacho que decía al recibir el pergamino, “¡ligamos otra vez!”, ya que el 30 de noviembre pasado participó del tributo al campeón del ’74 que salió de Villa Elisa.

“Tito” Favant, notable 5 de San Martín

La pausa o la apilada las hacía “El Peche” Miguel Gómez con sus facultades para lanzar pelotazos preciosos o apilar rivales como un Bochini —era su ídolo, porque además era fana del Rojo—, tal cual lo recuerdan sus amigos, “el mejor 10 que vi en la Liga, con él y Millan salían los pases redondos”, parafrasea Medina, mientras Millán caminó con orgullo puro a buscar la distinción por el amigo que ya no está.
Arriba, había una fórmula y eran los centros de César Ramírez, “Galleti”, para la influencia omnipotente de Felipe Romano, “Pechito”.
“Yo jugaba por las dos puntas, me pusieron Galletti porque pateaba fuerte —describe Ramírez, un futbolero de todas las horas—, aunque mi estilo era el de un Bertoni, llevaba la pelota de una pierna a otra y sacaba el latigazo”, y le tiró un merecido elogio a Selgas, “un 2 que comparé con Madero” (una bandera de aquel Estudiantes de Zubeldía que coronó en Manchester ‘68).

“Pechito” presente. Abrazo de un hincha a Hernán Romano, hijo del 9

Otro delantero importante fue Juan Carlos Taranto que llegó en el ’83, recomendándoselo al DT “un hermano en la vida, mi cuñado Balparda; venía de quedar sin la chance de San Lorenzo, donde pasé la prueba con el Toto Lorenzo”, recuerda ya sin rencor por los que le cortaron la carrera profesional. “Encontré una Liga competitiva y en San Martín prevalecía la inteligencia y la técnica, que nos sobraba”, explicaba el apasionado “Tano”.
Eduardo Cruz reconoció que “era el cuarto delantero, estaban Ramírez, Taranto y Romano; y mi hermano Mincho que era más volante ofensivo”.
Daniel Rapetti se autodefinió “un win izquierdo, aunque mi viejo tuvo la primera y no me ponía, y si entraba era porque me pedían los de la barra”, dice con una carcajada quien hace quince años vive en Santa Teresita, y arrobado de un sentimiento por el escudo, estuvo conteniendo las lágrimas por tantos amigos presentes y ausentes, y entre los que lo guían desde el cielo está su padre “Pachi”, presidente de la subcomisión de fútbol (el 17 de mayo cumpliría 97 años). “Los que vieron jugar a mi papá en una Cuarta de Estudiantes, cuando me veían a mí me decían ‘pibe, si vos hubieras sido una uña de tu viejo…’”.
En el homenaje se suman datos precisos a la reconstrucción del campeón. Con Mónica, —la mujer de Cardenas— afirmó que “a Peche y a Pechito los trajo el Chango”, en un momento maravilloso del evento, cuando el ex futbolista y técnico saludaba con afecto y todo ese cariño lo embebían sus hijas Maru y Vero, emocionadas.

Una gran familia emocionada

HERMANOS DE LA VIDA Y DE SANGRE

Explicar a San Martín puede encontrarse en una señal de un par de agasajados, los hermanos Marchesi, que vivían en la casa vecina a la Sede, Ricardo (central) y Eduardo (“El Lalo”, cinco u ocho), que llevan el placer de por vida de “haber jugado tres hermanos juntos en la primera” (año 1981, cuando atajó Carlos, “El Chino”) Literalmente nacieron escuchando los sonidos de San Martín, desvelados por bailes, medianera por medio, en la calle 59 entre 144 y 144 bis. Ricardo indicó a este periodista que “a la izquierda vivíamos nosotros y a la derecha Ramón Pastori (presidente durante el año del campeonato).
“Yo soy Meija”, se había presentado Ricardo, “el apodo que me puso Pechito Romano, que decía que me parecía al jugador de Gimnasia de los años ‘70, un defensor tucumano”. En tanto, “Lalo” Marchesi, que recuperado del shok del encuentro evocó a un“abuelo que fue parte de la fundación, uno de los vecinos participantes, de los habitantes del Barrio Obrero, de los chalets californianos que se hicieron en el gobierno peronista, con tejas y con fondo, con el espacio público bien respetado”, dejó la marca de su militancia aún vigente —conduce una unidad básica—.
Otro par de hermanos del campeón son los Favant, los hijos de “Coco” (jugador de los que entraron con San Martín a la Liga), “El Bochi” Roberto Favant, quien junto a Alejandro Pacheco y Ruben “Baru” Alfonso integran el tercero de los jugadores de campo más jovenes de la campaña.

Posteo de la familia de Ricardo Marchesi

UN CAMPEONATO DE DOS ZONAS
La Liga de la década del ochenta tenía menos clubes y las canchas minadas de calificados cracks; el gran Estrella, de “Cacique” Marquez (capitán y además entrenador), de Pipastrelli (ex Banfield), El Cruce del “Pocho” Carrizo; el Olmos de Balicchia en el banco y el “9” Melendez; el Depo La Plata de “Chiche” Deplacido (también jugó en San Martín) y del “Cartonero” Martínez; el Pettirossi del “Tío” Prado técnico y de “Chiquito” Oviedo figura total. Tiempos donde el jugador amateur jugaba por honor al barrio o fidelidad a un técnico, y el domingo solía viajar a Magdalena para disputar partidos de una liga independiente en la cual recibían viático y dinero, pudiendo hacerlo con “doble fichaje” ya que no era reconocida por el Consejo Federal. También era un tiempo distinto en cuanto a la exigencia para competir en LAPF, con la presentación de tres categorías: Primera, Reserva y Cuarta (los pibes iban el domingo a la mañana).

Las familias Balparda y Taranto
A los pibes les gustaron las tablas de San Martín, de Regalando Pasión

En nuestra Liga, la Divisional A tuvo dos zonas de siete equipos cada una, de los cuales accedían los dos primeros al Cuadrangular por el título. San Martín cosechó 20 puntos y terminó primero, un punto más que El Cruce; se quedaban afuera Unidos de Olmos, tercero, y Curuzú Cuatiá, el cuarto, dos fuertes de la época. Desde el otro grupo pasaron Estrella de Berisso y Pettirossi de Ensenada.
El equipo dirigido por el “Conejo” Ferreyra era clásico, ofensivo, vistoso, lujoso por momentos y solo tropezó con Porteño, el 18 de junio, en Los Hornos (0-3), partido  suspendido por falta de protección policial luego de una pedrada a un juez de línea.
De visitante sacó exámenes “bravos” con resultado positivo, como el 1-0 a Tricolores,  y el 2-1 a Los Tolosanos, en aquella cancha de El Churrasco en la 7ª y última fecha de la primera ronda.
En la segunda rueda volvió a caer de local, el 23 de julio, ante un “hueso duro”, El Cruce (0-2), y recibió el alerta sobre la clasificación: quedó tercero, momentáneamente afuera de la zona de clasificación.
Fue ante Porteño y con una goleada 5 a 3 cuando celebraron el ingreso al Cuadrangular por segunda temporada, y con un baile en el primer tiempo: tres goles. Luego, se pusieron 4-3 y “Cachito” Ledesma liquidó de tiro penal.
San Martín, que había quedado en la puerta del título en 1982, ya estaba entre los cuatro, un premio que obtuvo prácticamente al mismo tiempo que recibía el trofeo del subcampeonato en una fiesta Liguista que se realizó la noche del sábado 9 de septiembre.

El Conejo Ferreyra, Felipe Romano y Martín Cardenas

UNA SORPRESA EN LA CARRERA HACIA EL TÍTULO
Era 1983 cuando el aire de las calles se respiró distinto, al palpitarse un cambio a partir de las elecciones de octubre con la vuelta a las urnas en la democracia que volvía. En plena etapa de pacificación nacional, después de tiempos duros, San Martín apostó doble. Al comenzar la última semana del mes de septiembre la CD atendió con seriedad una propuesta de la Liga, que le proponía ocupar la plaza vacante en el Regional, que dejó pasar Estrella por sus problemas financieros. Alberto Ferreyra, de 39 años, le decía a un periodista: “Nos invadió una alegría tremenda”. En su matrimonio con Marta ya tenía dos hijos chiquitos, Natalia y Laureano (los tres participaron del evento del pasado sábado, conmovidos por tantos recuerdos).

Y terminó siendo el mejor trimestre de la historia. Una encrucijada que conllevó un riesgo por jugar los sábados (seis finales del Cuadrangular) y luego el domingo (ocho fechas, frente a rivales rentados por el torneo del Consejo Federal de AFA). El técnico trajo al arquero Julio Marcos, a defensor Deplácido y a los hermanos Meléndez. Cuenta “Tito” Favant que “le hacíamos partido a casi todos en el primer tiempo” y luego mermaba el estado físico.
Pettirossi, El Cruce y Estrella, en ese orden, fueron las primeras tres victorias que le dieron luz verde. Fue muy celebrado el triunfo ante los “Canarios”, porque se fueron en ventaja en el primer tiempo (33 minutos García) y logró remontarlo (7m Ledesma de penal y 26 Romano). Era la primera vez en el año que pudieron: jugaron cuatro veces en 1983, con dos triunfos amarillos, un empate y esa alegría Celeste, en su tierra.

El Lobo Millan y dos ex rivales de Brandsen que se sumaron a la fiesta: Willie Frisón y Marce Portalesi

La tercera fecha tuvo un atípico scorer ante Estrella. Dos goles de Pechito, uno de Chiqui Nuñez, Beto Medina, Peralta, Gómez y Ramírez puso a San Martín 7 goles arriba, hasta el descuento del Roly Melnesiuk, ¡7 a 1! Al otro día, con Belgrano de Zárate, en el estadio de Gimnasia y bajo lluvia torrencial, perdieron 2-3. Esa tarde cumplieron el sueño de jugar juntos en un Regional los hermanos Favant.
Una goleada 5 a 1 a Pettirossi (tres de Peche Gómez) en la cuarta fecha del petit torneo vaticinó una fiesta en la próxima jornada.

Miguel “Peche” Gómez en su gambeta perfecta, y en el fondo “Lucho” Selgas

Llegó la anteúltima y podía coronar ante El Cruce, en 71 y 115, la extinta cancha de Deportivo La Plata (hoy existe un helipuerto). A las 15.45 lucía un marco colorido, con dos hinchadas cantando, pero el gol fue tesoro valioso de los “Canarios” en el minuto 61 por acción personal de “El Pocho” Carrizo (crack rival). Minutos antes, Balparda le desvió un penal al “Zorro” Ruíz. La tarde terminó con las expulsiones de uno de cada lado, y Ledesma se perdía la fecha definitoria. En tanto, otra vez jugaban por el Regional y en el vestuario visitante se vestía de arquero Agustín “Mono” Irusta, de 41 años, leyenda de San Lorenzo donde fue cuatro veces campeón. Juventud Juniors de Campana se llevó el triunfo 2-1 y perdía todas las esperanzas en la quinta presentación (todavía quedaban las revanchas). Esa tarde Julio Marcos contuvo un penal.
“Me acuerdo jugar un sábado con calor y volver a jugar el domingo y le hacíamos partido a casi todos en el primer tiempo”, opinó “Tito” Favant.

Hugo Peralta y “Cachito” Ledesma


ESO SÍ QUE FUE UNA REVANCHA
“San Martin es un club de emociones”, define Taranto, que fue titular en el Regional y esperaba su chance para entrar en los segundos tiempos en su primer torneo liguista. El “Tano” tuvo que arreglárselas con la ansiedad y los nervios porque las últimas dos fechas (ambas de visitante, con El Cruce y Estrella) el “Conejo” le dio la 11, al lado de Felipe Romano, el 9, que tenía 33 cumplidos. La tarde del sábado 3 de diciembre de 1983 definió todo, pero podía darse un triple empate (si Estrella vencía al Santo, y El Cruce triunfaba allá en Pettirossi). Les alcanzaba con el empate para la vuelta.
El reloj del referi Angel Picolillo se ajustó para dar inicio a las 16.30 horas. No había internet, ni radios para saber la suerte del otro partido. A puro corazón salió San Martín por la “revancha” en la misma cancha de Villa San Carlos y contra los mismos albinegros que les habían ganado 2 a 1 el último torneo.
En el minuto 21 cantó gol “Pechito” Romano y al descanso. El segundo acto será áspero, cortado, donde aparecieron las expulsiones a Marquez y a Tito Favant, en 11 minutos, y de Selgas a los 16. Con uno menos, Romano cantó el 2 a 0 a los 24 minutos. La hinchada se venía abajo, en un delirio sanmartiniano. La batalla llegará a su fin con 9 locales (32’ vio la roja Uriburu) y 8 visitantes (en el adicional expulsaron a Medina).

La planilla de la final en Villa San Carlos

Sin dudas que el goleador y capitán quedó como el héroe, y aunque en el ’88 fue a Everton a pedido de su amigo Walter Casamayou, eligió retirarse en el Santo de su vida. Sus hijos Fernando, Marisel y Hernán lo vieron jugar y lo acompañaban desde muy pequeños, especialmente los varones. “Agradecemos por la labor extraordinaria que han hecho con el reconocimiento”, dijo el menor. El ídolo se nos fue en 2009, había nacido en 1950, un 9 de julio, fecha que coincide con la segunda estrella que lograría San Martín en 2012 (¡oh destino, también de visitante ante Estrella!). Pechito se crió en el barrio, en una casa de 58 entre 146 y 147, luego se mudó al centro y tuvo su taller para el automóvil en La Loma. Hacia su esencia fueron destinados los aplausos que calaron hondo en el reconocimiento. “Nos aconsejaba a los más pibes, a mí me decía que comprara ladrillos, que me hiciera la casa, era un fenómeno, un verdadero amigo”, cerró “Beto” Medina.

“Pechito”, capitán, en 60 y 118, por el Regional

LA TRANSMISIÓN DE UN LEGADO DE VIDA
Héctor Tumino y Juan Aimola, dos dirigentes de la causa y vecinos queridos, fueron enérgicos y activos en esos años, y desde los primeros días en el fútbol oficial tuvieron a lazos familiares en el primer equipo: “Tato” Alonso (pariente de Tumino) y Omar Aimola (hermano de Juancito, quien habita una de las casas de atrás del arc).
Quien no pudo estar fue el “Chueco” Ruben Amico, recién operado del corazón, a los 86 años, y por un tema de último momento se perdió la fiesta Osvaldo Dameno que fue presidente del club en 1982, cuando “la ciudad cumplió su centenario y me tocó representarla en todos los actos”.
Se nombró y aplaudió con emoción a la familia que tomó el lugar sentimental de dos personas que sembraron desde el silencio y el amor, “Cucho” Enrique Chiapetta (nacido en 1905, que no integraba la CD pero colaboró siempre, y su hijo Miguel Chiappeta, que fue un grandioso win que después “yugó” por los colores desde la comisión. Sus tres hijos y su mujer asistieron y volvieron felices por un pedazo de una historia familiar surgida en Barrio Obrero.

Héctor Tumino, dirigente del campeón

“Me encontré con un club que goza de buena salud, y que está en manos de gente que fue parte de la gloria del club”, reflexionó José Balparda, hermano de Gerardo e hijo de otro dirigente que recibió homenaje post mortem, Juan Carlos Balparda.
Y sí, hay guerreros que hoy hacen posible el milagro de sostener un club de barrio, con una camada de dirigentes con Laureano Ferreyra, que tomó la palabra, hasta las lágrimas, mientras eran testigos del momento sus pares Mario Allende, Ezequiel Plaquin, Guillermo Gambin, Efrain Grattoni, Martín Ovejero y Susi Belén (excelentísima profesional en la gestión de las redes y fotógrafa que nos compartió su material para lapfutbol.com.ar).

Hugo Peralta, feliz por el homenaje de la Liga y en su segunda camiseta
El uruguayo Hugo Peralta se le escapa a la barrida de Eduardo Pipastrelli, ex Banfield

Escuchaba recitar historias y, como en una canción de Serrat, quedé mirando a las alturas. Y me sentí vivo, con las mismas ansias de mis inicios en el periodismo deportivo, en esta escuela de todas las cosas. Esplendorosas banderas y gente sorprendida por la movilización, los vio pasar a tierra santa, como cuando salían a jugar. El barrio populoso allá en el ’83 fue el más feliz de todos en la región. La pelota fue protagonista, esa pelota que siempre pica por sueñores y amores de Liga.